En esta semana se están llevando a cabo los preparativos de la boda de María Milagros. A ella la conocí desde que estábamos pequeñas, porque vivían al lado de mi casa.
Parecía mentira que ya María Milagros se iba a casar. Conoció a Alberto (también se llama Alberto, que casualidad) hace unos dos años atrás.
El otro Alberto me llamó varias veces en la semana. Es agradable, y tiene buena conversación. Creo que está esperando que lo invite a la boda, para que me acompañe, pero aún es muy temprano. No se que puede pasar, y no quiero introducirlo en mi círculo de amistades sin haberlo estudiado bien.
De todos modos, entre la Universidad, la firma y la boda de María Milagros no tengo mucho tiempo para estar pensando en otra cosa.






